jueves, 18 de abril de 2013

U. de Chile 0 (5) - U. Española 0 (4)

Miércoles 17 de abril 2013 - Estadio Nacional - Santiago - Chile

El resto de los jugadores abrazan a Herrera, otra vez el héroe en los penales
Unión Española se ha convertido en los últimos años en uno de los rivales más complicados para la U. Ya lo fue en la época de Jorge Sampaoli y ahora también con Darío Franco en la banca. José Luis Sierra tiene el esquema para complicar y derrotar al equipo azul. Afortunadamente, y tal como le pasó con Huachipato en la final del Torneo de Clausura del año pasado, el equipo de la colonia hispana no fue capaz de demostrar en el partido decisivo todo lo bueno que ha mostrado en el año y salió con un esquema netamente defensivo intentando que sus tres delanteros aprovecharan un contragolpe o un error de los defensas azules.

Llegué más de una hora antes al Estadio Nacional para evitar los tacos en Pedro de Valdivia y las aglomeraciones de última hora en los accesos del estadio y me llamó la atención la poca gente que había, aún considerando que eran las 19:00 de un día laboral. De hecho a la hora de inicio, las 20:00, no habían más de 10.000 personas. Muy poco para un partido que prometía mucho en el papel y que enfrentaba a los dos mejores equipos del Campeonato Nacional luchando por el peso a la final de la Copa Chile. Al parecer la gente llegó tarde porque cuando empezó el segundo tiempo la cantidad inicial se había duplicado.

La U respondió a ese multitudinario apoyo y ofreció un primer tiempo muy bueno, casi al nivel del partido contra Newell's en Rosario. Recuperando la pelota en el terreno de la Unión con pressing a partir de los atacantes y un mediocampo muy sólido comandado por Charles Aránguiz, que jugó un excelente partido.
Franco va encontrando partido a partido una alineación estable
La alineación de la U fue la que debería ser la titular en lo que resta de este semestre, con la excepción quizás de Acevedo. Herrera al arco, González de líbero y Acevedo y Rojas como stoppers. Marino por la derecha, Aránguiz en el centro y Mena por la izquierda; Fernández en la creación y en el ataque Ubilla, Díaz y Lorenzetti.

Unión también propuso un equipo ofensivo, con Castro, Rubio y Canales nominalmente en el ataque, pero se dedicó todo el primer tiempo a esperar a la U en su propio terreno y a salir con pelotazos largos que trataban de sorprender a los tres defensas de la U.

Estos partidos decisivos son más para sufrirlos que para esperar buen fútbol, pero en esos primeros 45 minutos la U le pasó por encima a Unión y debería haberse ido al descanso al menos con un par de goles de ventaja.

El segundo tiempo, como es tradicional en los partidos entre azules y rojos, Unión varió su esquema y tuvo más el control de la pelota, acercándose peligrosamente al arco de Herrera, y el partido quedó abierto para cualquiera de los dos equipos. Sin embargo, todo cambió con la expulsión de Canales por aplaudir un cobro del árbitro después de cometer una falta a José Rojas. Unión acentuó su libreto defensivo y se dedicó a defender y a esperar la definición por penales.
Canales se va expulsado y Unión se mete en su área a defender
La U se fue con todo arriba, pero careció de ideas y de tranquilidad para el pase final. Generalmente los ataques terminaron en centros que eran despejados por los defensas de la Unión. Llegamos así a la definición por penales, en las que generalmente gana el equipo que está más tranquilo y tiene más experiencia. La que ha ganado la U en las definiciones de etapas en Copas Internacionales de los últimos años y en la final del Apertura 2012. Aun así había mucho nerviosismo entre la gente con lo que iba a pasar, más aún considerando que la U había tenido todo para ganar en los noventa minutos y no había sido capaz de doblegar a la defensa de la Unión.

Si bien la Copa Chile es un torneo menor, es la única oportunidad de la U de clasificar a la Copa Sudamericana del segundo semestre por lo que se ha convertido casi en una obligación para el cuerpo técnico de Franco.

He presenciado muchas definiciones a penales y las sensaciones cuando le toca el turno al equipo rival están asociadas a que Herrera ataje o con el jugador desvíe y hay mucho ruido antes del penal tratando de desconcentrar al rival y un silencio profundo si el tiro es gol. En cambio, cuando le toca el turno al jugador de la U, el deseo es que no se lo vaya a perder y recordar qué otros penales ha tirado, en qué instancias y en la forma en que se para frente al arquero, la distancia que toma y hay un murmullo nervioso antes del tiro que se convierte en un grito de alivio más que de felicidad cuando se convierte el gol.

En esta definición primero pateó Unión Española y anotó, luego fue el turno de Aránguiz, el especialista de la U, y convirtió con clase. Unión marcó el segundo penal y para la U fue el turno de Ramón Fernández, con el temor que lo fuera a fallar por el discreto desempeño que ha tenido desde que llegó a la U, pero pateó muy bien y la cuenta quedó 2-2. Va Francisco Castro para la Unión y a diferencia de la definición por la Copa Suruga en Japón,  cuando jugaba por la U y perdió el tiro que nos costó la Copa, esta vez anotó con un potente remate, dejando en ventaja a la Unión 3-2.

El turno siguiente fue para Isaac Díaz y tomó tanta distancia que la gente se puso muy nerviosa pensando que su disparo se iba a ir a las nubes, considerando además que Díaz no es un jugador muy dado a las sutilezas, sin embargo definió con borde interno asegurando el tiro con colocación más que con potencia: 3-3.
Herrera agranda su leyenda en la historia de la U
Con el cuarto penal para Unión emergió una vez más la figura de Johnny Herrera, volando a su lado derecho y desviando el tiro del jugador de Unión. La U podía pasar arriba si Osvaldo González anotaba su penal y así fue: 4-3 y la final que estaba más cerca, bastaba con que Unión perdiera el penal siguiente o que la U anotará el próximo.

Herrera no puede hacer nada ante el tiro de Patricio Rubio y la cuenta queda 4 a 4, con el último penal para la U. Miro hacia el grupo de jugadores azules en la mitad del campo para saber quién sería el siguiente y nadie avanza hacia el área. Veo extrañado hacia el área y es Herrera el que está acomodando la pelota. Se me viene a la mente el recuerdo de la final con Cobreloa el 2004 en Calama, cuando el arquero entró a la historia de la U anotando el penal que nos dio el campeonato y espero expectante el tiro.

Golazo, si puede haber un golazo en un penal es el que tiene más relevancia en la serie. Herrera otra vez se viste de héroe y nos lleva a la final de la Copa Chile, donde nos espera Universidad Católica el día 8 de mayo, en un estadio todavía por definir.
Los jugadores y el Nacional celebran el paso a la final
Grito, celebro, me golpeó la U roja que llevó en el pecho y canto agradecido por el triunfo. Son estos partidos por los que me gusta el fútbol y la U en particular. La emoción que te genera ser hincha de un equipo de fútbol es muy difícil de describir, esa comunión con los jugadores y con las demás personas en el estadio es imposible de describir. Por algunos momentos el fútbol genera un sentimiento de hermandad único que te hace abrazar al desconocido del lado y una euforia que te hace gritar de alegría hasta perder la voz. Durante los últimos años he vuelto a encontrar mi pasión de juventud y la verdad es que la había extrañado mucho aunque no me había dado cuenta. !Vamos leones, aunque ganes o pierdas!
(Todas las fotos son del Portal de Terra)

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